LAURA LEGAZCUE DANZA
lauralegazcuetangoballet1
Showing posts with label Gardel. Show all posts
Showing posts with label Gardel. Show all posts
Monday, December 03, 2012
gardel es
El día 29 de noviembre pasado se presentó en el Teatro del Centro "Carlos E. Scheck", sito en Plaza Cagancha de la ciudad de Montevideo, el valioso libro "GARDEL ES URUGUAYO" publicado por Ediciones de la Plaza.
El material reunió a investigadores y escritores gardelianos de cinco países, todos especialistas en el tema: Argentina, Colombia, Venezuela, España y Uruguay, bajo la coordinación del Dr. Carlos Arezo Posada, Director de Cultura de la Intendencia de Tacuarembó.
Esta flamante publicación, la que tiene detrás un esfuerzo de carácter internacional, hecho que permite la reunión de documentos y opiniones de gran peso, estuvo a cargo de investigadores de reconocida trayectoria y jerarquía, por lo que el libro promueve el fortalecimiento del proceso de revisionismo sobre la nacionalidad de Carlos Gardel.
A su vez, con él se ha rendido tributo a grandes figuras de la investigación gardeliana, que ha tenido y tiene como finalidad dignificar la verdad histórica, homenajeando a algunos de sus precursores, como Erasmo Silva Cabrera, Nelson Bayardo y Eduardo Payssé González.
Con mi amada mujer Adriana Sánchez Papariello y Martina Iñiguez
En la oportunidad los disertantes adelantaron una novedad que tomó por sorpresa tanto al público como a la prensa que colmaba la sala:
Afirmaron que próximamente saldrá al mercado un nuevo libro escrito por un descendiente del coronel Escayola, el que encara la investigación histórica del Gardel uruguayo desde la interna familiar ...
Con el Dr. Carlos Arezo Posada
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEguqKvHe7HErK3dpZbLJKh-REH-CtVjqiiHpAEcoGOFkgwXe6-qoMrUjadCw3-IYZvHT8a4TLpzKmkneFF42pmR6eNpqisqIRlZEkF8XQw-Yj-cSm-CVOvtOR38eAjhCFu8N73S/s400/libro+carlos+gardel+uruguayo+arezo+posada+gonzalo+vazquez+gabor+y+arezo+posada.JPG
Luego del evento y como todos los 29 terminamos cenando los típicos ñoquis en el restaurante "Fellini" ...
¡¡¡ Salute !!!
Firmado:
Un descendiente del coronel Escayola ...
Quizás también le interese:
CARLOS GARDEL DESDE SIEMPRE URUGUAYO
de los "33" al francés
24/06/1935-24/06/2010 - 75 Años sin Gardel
LinkWithin
PUBLICADO POR GONZALO VÁZQUEZ GABOR
ETIQUETAS: CARLOS AREZO POSADA, FREDDY GONZALEZ ARAUJO, HEGEDUS, JOSÉ MONTERROSO DEVESA, LIBRO GARDEL ES URUGUAYO, LONDOÑO, MARTINA IÑIGUEZ, MORENO GÓMEZ, OSTUNI, SICA D'ELISOLLAhttps://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgFhmoztDk4FwuM7sAeqmHRjyHZ8xvMTGiWu4i4kNwe4onVUKrWKdUcSlVOBvjmIES-5tt56-QwnGIwL79aacyCHwhkqPiT7Q-vcLPNgbiYqeReeNeOJBzKw4BL5I4b6XolUrht/s400/CARLOS+GARDEL+ES+URUGUAYO+NACIONALIZADO+ARGENTINO+Y+NO+ES+FRANCES.+LA+PARTIDA+DE+NACIMIENTO+QUE+PRESENTARON+ES+UN+FRAUDE.JPG
-----------------------
Friday, April 20, 2012
correo-URUGUAYOS
[tangouruguayo] CARLOS GARDEL - DISCOGRAFÍA - Por Carlos Gustavo Ríos [Archivos adjuntos 2]
Recibidos
x
Carlos Gardel a través de yahoogroups.com
08:13 (hace 6 horas)
para bcc: tangouruguayo
No se muestran las imágenes. Mostrar las imágenes a continuación - Mostrar siempre imágenes de gardeloriental@gmail.com
[Más abajo se incluyen archivos adjuntos de Carlos Gardel]
Carlos Gardel. Discografía – Por el historiador Carlos Ríos
3º Sábado de cada mes a las 19.00hs
La Dirección General de Museos, dependiente de la Subsecretaría de Patrimonio Cultural, presenta el Ciclo Anual de Conferencias “Carlos Gardel. Discografía”, que se realiza en el Museo Casa Carlos Gardel, Jean Jaures 735. En la carrera del cantor inmortal.
Los 3º sábados de cada mes a las 19.00hs, a cargo del historiador de tango Carlos Ríos.
+ información
Desde el momento mismo en que decidió iniciarse en el difícil arte de cantar, allá en los albores del siglo XX, Carlos Gardel se propuso y logró construir una carrera artística digna de la más fabulosa leyenda. Varios factores coadyuvaron para tal fin: el indetenible progreso de sus virtudes canoras, la inteligente elección de sus colaboradores y el cuidado de su imagen como hombre generoso y afable, siempre bien dispuesto para extender la mano a quien se lo solicitara y con una permanente sonrisa a flor de labios; fueron sólo algunos de los que contribuyeron a erigirlo como el perenne prototipo de la música popular en el orbe entero.
Felizmente y para beneplácito de su posteridad, los sellos fonográficos Columbia, Nacional-Odeón y la Casa Víctor dejaron su voz impresa en los surcos de los discos, lo que nos permite disfrutar de ella sin óbice ninguno.
Su discografía, que abarca 23 años (desde 1912 hasta 1935), es una de las más amplias que intérprete alguno pudiera ostentar. La elección de su repertorio, sus diferentes acompañamientos, las historias de algunos de los temas que interpretó, anécdotas referidas por muchos de los que lo conocieron, los pormenores de sus cambios de sello grabador y sus proyectos truncados por la tragedia de Medellín serán los temas objeto de minucioso análisis en estas 8 reuniones que compartiremos los terceros sábados de cada mes, desde abril hasta noviembre inclusive y que estarán ilustradas con grabaciones fundamentales en la carrera del cantor inmortal.
Nº 1: 1912-1922. Sus comienzos. Grabaciones Columbia (José Tagini) y las primeras Nacional-Odeón (Max Glücksmann) El dúo Gardel-Razzano
Nº 2: 1923-1925. Primera gira por Europa. Segunda etapa de grabaciones acústicas
Nº 3: 1925-1926. Segunda gira por Europa. Última serie de grabaciones acústicas
Nº 4: 1926-1928. Paso del sistema acústico al eléctrico. Tercera gira por Europa
Nº 5: 1928. El debut en París. Primera serie de grabaciones francesas
Nº 6: 1929-1930. Una de las dos series más extensas de registros fonográficos
Nº 7: 1931-1932. París, la Costa Azul, Barcelona, Madrid. Sus primeras películas de largometraje. Grabaciones francesas y españolas
Nº 8: 1933-1935. Su último año en Buenos Aires y el más completo en cuanto a discos y giras por Argentina y Uruguay. El debut en Estados Unidos. Sus postreras películas y últimas grabaciones
Carlos Gustavo Ríos
Historiador de tango. Conferencista, y escritor. Coleccionista de discos y partituras de época.
Nació en la ciudad de Buenos Aires el 25 de abril de 1957. Cursó sus estudios con la Orden de los Hermanos del Sagrado Corazón de Jesús. Desde 1997 hasta 2003 produjo y condujo el programa radial “Un señor llamado Carlos Gardel”, galardonado como Mejor Programa de Tangos 2002, con el premio Ratel K otorgado por RATELCO (Radio y televisión al servicio de la comunidad). Columnista especializado en Carlos Gardel en diversos programas de tango y folklore. Fue Miembro de la Comisión que inauguró la plaza “Dúo Gardel-Razzano” en 2007. En 2009 participó del documental “Anita Palmero, una suerte de tangos” producido por Borvoleta Films S. A., Málaga, España. Entre 2004 y 2010 integró el Centro de Estudios Gardelianos, de cuya comisión directiva fue miembro desde 2006. Actualmente produce y conduce el programa radial “Carlos Gardel, su vida y su obra”. En el año 2010 publicó junto a Javier Agustín Penelas el libro “José Razzano, de la sombra al protagonismo”.
--
El Oriental
__._,_.___
Archivos adjuntos de Carlos Gardel
Foto VVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVVV
HUMO FOTO DE ZELMAR MICHELINI
DESTAORIYA
CLARISITA
Miguel Gadea Sandler(Organizador(a))
Invitar amigosEditar
"El Encuentro de los Tangueros"
Viernes 20 de Abril
HORA: 20:00
Bar y Parrillada "EL ENCUENTRO", Fco. Canaro 2285 esq. Bvar Artigas. Montevideo
"El Encuentro de los Tangueros"
Nuevo espacio en la noche montevideana, para el mejor tango rioplatense.
Actuación de la legendaria cantante MARILYN DEVITTA, junto a el experiente interprete IRINEO GERMÁN y el ascendente cantor MARIO ZITO.
Conducción: MIGUEL GADEA SANDLER
Entrada libre y gratuita,
no se cobra ticket artístico..
vvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvv
El 21 de Abril está cerca!!!!!!!!!!!
Alte . Brown 1375 - La Boca. 20hs.
Clase especial: Carolina Lafata y Pablo Villarraza.
Toca en VIVO: el Quinteto Negro La Boca.
Exhibición de bailarines que merecen que el 21 de abril sea SU noche!
Los esperamos!
Lucia Seva, Veronica Rue y Andrea Lambertucci (directo desde Sudáfrica - Waka Waka)
Ver o comentar la publicación de Verónica Rueco »
Con Google+, compartir en la
mail by
graciela vera
información del fútbol de España y América.... lo más interesante (o curioso) del momento
PARA: 1 destinatarioCCO: Vos
Mostrar detalles
Gracias por leer Penalty, yo te informo y tú me ayudas...
PENALTY.COM
Detalle de las úlltimas actualizaciones:
---Quieres saber porqué este clásico será el de la resistencia…. ambos equipos llevan a cuestas muchos kilómetros y muchos minutos de juego y vienen de una semanita muy complicada en la Champions:
Barcelona-Real Madrid: El clásico, en la reserva
---- y entre lo último publicado:
Mou piensa en Lass
El Castilla se proclamará campeón matemático de su grupo si gana el próximo partido
Xavi, camino de ser el azulgrana con más clásicos de la historia
El Real Madrid es el equipo que más veces remata a portería de la Liga y la Champions
Último entrenamiento antes del Clásico (foto de los merengues)
---El Partidazo de América:
Brasil y Argentina reeditarán el "Super Clásico de las Américas" entre septiembre y octubre
Santos ganó y terminó bien arriba
El Clausura en Uruguay
El valor de Ronaldinho Gaúcho cayó un 36 por ciento en cuatro meses
Xavi Hernández: "En el vestuario no sabemos si Guardiola seguirá"
Distanciamiento entre Guardiola y Piqué
La afición del Valencia estalla tras la derrota contra el Atlético: "Jugadores mercenarios"
Enganchados a Leo Messi
Un Madrid de roja
Coentrao tuvo un difícil vuelo de vuelta de Múnich
El Almería entrena esta mañana y viaja el sábado a Cartagena
El Presidente de la UDA niega haber construido viviendas ilegales
Raúl dejará el Schalke a final de temporada para jugar en Qatar
Casillas: "Si fuese entrenador intentaría parecerme a Mourinho"
Capel también quiere final española
El Atlético desnuda al Valencia
Así jugaron los jugadores rojiblancos
vvvvvvvvvvvvvvvvvvv
HUMO FOTO DE ZELMAR MICHELINI
CLARISITA
Miguel Gadea Sandler(Organizador(a))
Invitar amigosEditar
"El Encuentro de los Tangueros"
Viernes 20 de Abril
HORA: 20:00
Bar y Parrillada "EL ENCUENTRO", Fco. Canaro 2285 esq. Bvar Artigas. Montevideo
"El Encuentro de los Tangueros"
Nuevo espacio en la noche montevideana, para el mejor tango rioplatense.
Actuación de la legendaria cantante MARILYN DEVITTA, junto a el experiente interprete IRINEO GERMÁN y el ascendente cantor MARIO ZITO.
Conducción: MIGUEL GADEA SANDLER
Entrada libre y gratuita,
no se cobra ticket artístico..
vvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvv
El 21 de Abril está cerca!!!!!!!!!!!
Alte . Brown 1375 - La Boca. 20hs.
Clase especial: Carolina Lafata y Pablo Villarraza.
Toca en VIVO: el Quinteto Negro La Boca.
Exhibición de bailarines que merecen que el 21 de abril sea SU noche!
Los esperamos!
Lucia Seva, Veronica Rue y Andrea Lambertucci (directo desde Sudáfrica - Waka Waka)
Ver o comentar la publicación de Verónica Rueco »
Con Google+, compartir en la
mail by
graciela vera
información del fútbol de España y América.... lo más interesante (o curioso) del momento
PARA: 1 destinatarioCCO: Vos
Mostrar detalles
Gracias por leer Penalty, yo te informo y tú me ayudas...
PENALTY.COM
Detalle de las úlltimas actualizaciones:
---Quieres saber porqué este clásico será el de la resistencia…. ambos equipos llevan a cuestas muchos kilómetros y muchos minutos de juego y vienen de una semanita muy complicada en la Champions:
Barcelona-Real Madrid: El clásico, en la reserva
---- y entre lo último publicado:
Mou piensa en Lass
El Castilla se proclamará campeón matemático de su grupo si gana el próximo partido
Xavi, camino de ser el azulgrana con más clásicos de la historia
El Real Madrid es el equipo que más veces remata a portería de la Liga y la Champions
Último entrenamiento antes del Clásico (foto de los merengues)
---El Partidazo de América:
Brasil y Argentina reeditarán el "Super Clásico de las Américas" entre septiembre y octubre
Santos ganó y terminó bien arriba
El Clausura en Uruguay
El valor de Ronaldinho Gaúcho cayó un 36 por ciento en cuatro meses
Xavi Hernández: "En el vestuario no sabemos si Guardiola seguirá"
Distanciamiento entre Guardiola y Piqué
La afición del Valencia estalla tras la derrota contra el Atlético: "Jugadores mercenarios"
Enganchados a Leo Messi
Un Madrid de roja
Coentrao tuvo un difícil vuelo de vuelta de Múnich
El Almería entrena esta mañana y viaja el sábado a Cartagena
El Presidente de la UDA niega haber construido viviendas ilegales
Raúl dejará el Schalke a final de temporada para jugar en Qatar
Casillas: "Si fuese entrenador intentaría parecerme a Mourinho"
Capel también quiere final española
El Atlético desnuda al Valencia
Así jugaron los jugadores rojiblancos
vvvvvvvvvvvvvvvvvvv
Wednesday, January 05, 2011
Los Obispos analizaron el sistema carcelario, la situación de los migrantes y de la población rural
Dinero y Avaricia
Columna del Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti
Abrimos un suplemento deportivo y la nota destacada es la cifra astronómica de los mejores futbolistas; el argentino Lionel Messi ganó 43 millones de dólares en el último año.
Nuestro gobierno mostró índices económicos optimistas; hay mayor poder adquisitivo y las ventas de autos 0 km batieron un récord este año.
Parece predominar un enfoque economicista en muchos problemas del país, que parecen arreglarse sólo con más presupuesto.
La atracción del dinero es innegable; para quien lo tiene y para quien no lo tiene, dando origen al vicio de la avaricia. Aristóteles recomienda ser generosos con respecto a los bienes materiales, procurando que ellos sean instrumentos que permitan vivir, mientras que apegarse a ellos es señal de injusticia. NOTICEU
El Bicentenario, la situación en las cárceles, de los migrantes y de la población de la campaña, centraron la atención de los obispos uruguayos en su última Asamblea Plenaria, que se desarrolló del 10 al 17 de noviembre, en Florida.
En el comunicado final se expone la preocupación de los Obispos por el fracaso del sistema carcelario, que se evidencia ante el 60% de presos reincidentes de los 9000 que albergan las cárceles uruguayas. Asimismo, destacan el desafío a la prevención que supone que el 50% de los encarcelados sean jóvenes.
ESPECIAL: ASAMBLEA PLENARIA DE LA C.E.U.
Multitudinario homenaje a la Patrona de la Patria en Florida
MONS. SCARRONE LLAMÓ A VENERAR A LA VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES:
“UN PEDAZO DE NUESTRA HISTORIA QUE DEFINE NUESTRA VIDA”
Exhortó a gestar, con María, una Patria grande que “ofrezca a todos por igual su porción de pan, trabajo, libertad, justicia, amor, paz y felicidad”
Convocados bajo el lema “Madre contigo y ante ti gestamos nuestra libertad”, unos 3000 peregrinos procedentes de todos los rincones del país se congregaron hoy, en Florida, para homenajear a la Virgen de los Treinta y Tres, Patrona de la Patria.
Peregrinación 2010
Diócesis de Fronteras
La Diócesis de Tacuarembó comenzó los preparativos para el XXVI Encuentro de Diócesis de Fronteras que, del 31 de mayo al 2 de junio del año entrante, se celebrará en la ciudad de Rivera.
El encuentro se desarrollará en torno al tema “Los vecinos se encuentran para compartir reflexionar y celebrar la compasión de Jesús y asumir el desafío ante un número creciente de jóvenes deteriorados por la adicción a las drogas”.
La reunión comenzará a las 17 hs del 31 de mayo y será clausurada pasado el mediodía del 2 de junio. La temática fue definida durante el encuentro que el 6 de octubre sostuvieron los Obispos de Tacuarembó, Uruguaiana y Salto, y delegados de las Diócesis de Concordia, Uruguaiana, Salto y Tacuarembó, quienes analizaron las propuestas de temas surgidos al final del XXV Encuentro de Fronteras. NOTICEU
--
nauguraron Hotel Mustafa en San Gregorio de Polanco.
Conocimos Mustafa Yilma en San Gregorio, donde recientemente ha inaugurado un pequeño hotel con la finalidad de ofrecer una opción más de alojamiento, no sólo en la época turística sino también durante el año.Tacuy
--
hombres de uruguay
por amilcar jesus legazcue
tacuarembo
aparicio saravia carlos gardel
--------------------------------------------------------------------------------
Aparicio-libertad
(romance)
por Amilcar Jesus Legazcue
Se alza una pasion de fuego
Sobre el agua solitaria
Tiembla en las ramas plateadas,
Abre tierras milenarias
Y erecto como banderas
De nocturnas luminarias,
Rompe Aparicio en la noche
Las rejas de su prision,
El tiempo no lo domina
Lo domina su resplandor.
Lo domina en su galope
Un estandarte de amor.
Sueña una patria mas libre
De las tinieblas el albor,
Con regocijo de abajo
Madurar la revolucion,
Y la tierra-madre y padre-
Se agiganta en su calor
Y hasta los campos sedientos
Se convocan en su pasion,
Pasion de hombres luchando
Por una salvaje flor
Que llamamos Libertad
Y que fue su sueño mejor
Y que de dia soñaba
Y en sus noches sueños son,
Porque cazado en Masoller
-la Muerte lo decidio-
privando del galardon
cortando la joven flor,
mas la Muerte no sabia
que ya pasados los años
todo el campo esclarecia
la luz de sus candelabros,
las llamas de plata fina
los trigos de su memoria
y como la Muerte solia
dormirse sobre los trigos
su triste melancolia
atando sus perros crueles
y olvidando cacerias
las viejas cenizas grises
de Aparicio se mecian
en rumorosos trigales
y los pajaros salian
de sus jaulas ancestrales,
los caballos se esparcian,
se juntaban los esclavos
y el pueblo se estremecia
con su canto visionario
y en esa hora de accion
rompe Aparicio en la noche
las rejas de su prision,
el tiempo no lo domina,
lo domina su resplandor
lo domina en su galope
un estandarte de amor
Amilcar-Jesus Legazcue
Uruguay 1991
En "Cantares de la tierra oriental")
---
GARDEL
Descalzo corrias entre helechos y musgos
Gigantes
Del Valle Eden
Los pajaros calientes
Del Tacuarembo
Te hicieron macho y resonante
Con ardientes o
Saltaste el charco y el vaporoso oceano
Aguas argentinas y franchutes aguas
Se poblaron de tus melodias de zorzal o jilguero
Atrás se quedo tu tierra en el olvido o la nostalgia
Cerrada como un libro comprado y nunca abierto
Sin eden ni arrabal
Hiciste bien o hiciste mal ,fue vida,destino o venganza
Yo te entiendo,se la energia quemante
Buena y cruel de mi pago natal
Amilcar-Jesus Legazcue
2000-
----
artigas
fuiste traicionado y marchaste con tu cruz al paraguayo exilio
uniendo al negro,al blanco,al indigena,al mestizo
a los viejos,los jovenes,mujeres y niños de la tierra
sembrando las ideas de Bolivar con tus simientes
uniendo la sudamericana belleza de mi continente
con la luz que nos señala la libertad
sin mas traiciones
amilcar jesus legazcue ---------
http://brierren.freewebhostx.com/aprendizajeycapacitacion/tacuarembo.htm
http://brierren.freewebhostx.com/aprendizajeycapacitacion/sex.htm
VENEZUELA DESCUBIERTA: Así son las cosas. Por Oscar Yanes.
Es un verdadero placer que Venezuela pueda ver el arte encarnado por LAURA LEGAZCUE y su tango Ballet Internacional www.legazcue.com 2:42 PM
venezueladescubierta.blogspot.com/2007/03/as-son-las-cosas-por-oscar-yanes.html ·
Novedades
CD DVD LIBRO
"TANGO LA CUMPARSITA por Orquesta Matos Rodriguez”
Este DVD registra “Cumparsitango”, el espectáculo que la Orquesta Matos Rodríguez -que rinde tributo a este gran compositor- presentó en el Teatro Solís de Montevideo. Un show sorprendente que muestra la esencia de la cultura rioplatense a través de la música, el baile y un repertorio ejemplar. Cuerpo de Baile: Shasnahia Dagliotti, Rodrigo Fleitas; Mariana Medina, anzareno Listar, Silvana Irigaray, Cecilia Raimondo , Adrian Larrosa; Federico Garcia; Paola Larrondo; Coreografía: Laura Legazcue
Temas:
1) La cumparsita 2) Por una cabeza 3) A media luz 4) Quejas de bandoneón 5) Che papusa oí 6) La puñalada 7) La última curda 8) El Choclo 9) Chiqué 10) San Telmo 11) El Pollo Ricardo 12) Baldosa floja 13) La Cumparsita 14) El violín de Becho
Formato: Color
Zona: NTSC Multizona
Sonido: Stereo 2.0 dobly digital 5.1
Widescreen 16;9
Menu: Español - English
Precio $ 45 ( 15 U$S) + gastos de envío
"EL MOROCHO DEL ABASTO"
La vida de Carlos Gardel
Año de rodaje: 1949-50
Con la actuación de: Rolando Chaves, Tito Lusiardo; Lama Hidalgo; Diana Maggi; Analia Gade; Pierina Dealessi, con la participación especial de la Orquesta de Domingo Federico Carlos Gardel e su barrio pintoresco y romántico, cuando recién daba sus primeros pasos hacia el triunfo, evocado en una película llena de colorido, simpatía y magnificas canciones.
Temas interpretados por Rolando Chaves: La criolla - Vieja Ventana – Mirala como se va – Mano a mano - Hay una virgen – El tirador plateado – Rosas de otoño – La mariposa – La yegucita – El pangaré – De vuelta al bulín
Sonido: 2.1
Duración: 65 minutos
Formato: Blanco y Negro
Zona: NTSC
Multizona Precio $ 45 ( 15 U$S) + gastos de envío
- IMPORTANTE: TRATÁNDOSE DE UNA PELÍCULA DE COLECCIÓN PUEDE EXISTIR ALGUNAS FALLAS DE IMAGEN O SONIDO QUE CORRESPONDEN AL MASTER ORIGINAL POR HABER SIDO RESPETADO EL MISMO-
"SE LLAMABA CARLOS GARDEL"
Año de rodaje: 1949
Con la actuación de: Roberto Escalada, Juan Jose Miguez; Enrique Alippi; Felisa Mary; Ricardo De Rosas; Gloria Fernandiz; Elina Colomer; Norma Gimenez; Goldae lami; Miriam Sucre; Omar Nardo; Gilberto Peyret Hermosa evocacion sobre la vida de carlos Gardel, destacándose la notable actuación en el doblaje de Roberto Esacada y de Juan Jose Miguez. Algunas de las mejores interpretaciones del dúo Gardel – Razzano, rememoradas en esta oportunidad por la presencia de esos dos grandes ctores de nuestro cine y con la notable direccion de Leon Klimovsky.
Temas interpretados: La mariposa – Entre colors de grana - Una rosa para mi rosa - Ausencia – Pollito – Mi noche triste – La comparsita – Milonga sentimental – Tomo y obligo – Buenos Aires Sonido: 2.1
Duración: 116 minutos
Formato: Blanco y Negro
Zona: NTSC Multizona
Precio $ 45 ( 15 U$S) + gastos de envío
- IMPORTANTE: TRATÁNDOSE DE UNA PELÍCULA DE COLECCIÓN PUEDE EXISTIR ALGUNAS FALLAS DE IMAGEN O SONIDO QUE CORRESPONDEN AL MASTER ORIGINAL POR HABER SIDO RESPETADO EL MISMO-
"EL TANGO VUELVE A PARIS"
Año de rodaje: 1947
Con la actuación de: Alberto Castillo, Elvira Rio; Severo Fernandez; Lilian Valmar; Anibal Troilo; Fernando Lamas; Julio Renato; Juan Jose Porta , Rodolfo Diaz Soler y Roberto Blanco
Un joven médico ( Alberto Castillo) el más popular de los cantores argentinos, supera totalmente su deber cinematográfico ue realiza con el fim “ Adiós, Pampa Mía” , personificando a la vez a un medico y cantor de tangos, tratándose este, de impulsarlo en París; que es allí donde viaja acompañado por sus amigos; entre los que se encuentra Anibal Troilo y su orquesta.
Temas interpretados por Alberto Castillo: Muñeca Brava – Griseta – Tiempos viejos – Nubes de humo – La cancion de Buenos Aires – Ninguna Temas interpretados por Elvira Ríos: La barca de oro – Lagrimas de sangre - Perfidia
Sonido: 2.1
Duración: 90 minutos
Formato: Blanco y Negro
Zona: NTSC Multizona
Precio $ 45 ( 15 U$S) + gastos de envío
- IMPORTANTE: TRATÁNDOSE DE UNA PELÍCULA DE COLECCIÓN PUEDE EXISTIR ALGUNAS FALLAS DE IMAGEN O SONIDO QUE CORRESPONDEN AL MASTER ORIGINAL POR HABER SIDO RESPETADO EL MISMO-
http://www.clubdetango.com.ar/Novedades/novedadesDVD.htm
muchas
fotos LL Italia
http://www.tangopodcast.net/opus.pdf
Labels:
artistas uruguayos,
Gardel,
iglesia,
legazkue amilcar,
poemas,
saravia,
tacuarembo
Thursday, August 14, 2008
BORGES NO NACIO EN URUGUAY AUNQUE LO AMABA Y YO LO ADMIRO
Lo importante no es tener un coterraneo sino merecerlo.
Asi pasa con Gardel,que se escucha tan poco aqui...radio Clarin y alguna otra fugaz.
Debemos confesar que los argentinos se lo merecen.
Pasa con Borges.
A quien la gente lee poco y deberia leer mucho mas para no confundirse
En especial ese cuento Funes lo interpretan en forma subjetiva muchos uruguayos:
"Mi primer recuerdo de Funes es muy perspicuo. Lo veo en un atardecer de marzo o febrero del año ochenta y cuatro. Mi padre, ese año, me había llevado a veranear a Fray Bentos
**Mi deplorable condición de argentino me impedirá incurrir en el ditirambo —género obligatorio en el Uruguay, cuando el tema es un uruguayo. Literato, cajetilla, porteño:
**
¿Qué horas son, Ireneo? Sin consultar el cielo, sin detenerse, el otro respondió: Faltan cuatro mínutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco Berro. La voz era aguda, burlona.
******
Los años ochenta y cinco y ochenta y seis veraneamos en la ciudad de Montevideo. El ochenta y siete volví a Fray Bentos
*****
ponderaba los gloriosos servicios que don Gregorio Haedo, mi tío, finado ese mismo año, “había prestado a las dos patrias en la valerosa jornada de Ituzaingó”,
********
el deseo de comunicar a todo Fray Bentos la contradicción entre la forma negativa de la noticia y el perentorio adverbio, la tentación de dramatizar mi dolor
****"
Es una obra literaria ,debe juzgarse asi,no como historia.
Viva el genio de Borges.
Mto Amilcar Legazcue
(en El Pais Celeste y Blanco)
****************************
Funes El Memorioso
(Artificios, 1944;
Ficciones, 1944)
Jorge Luis Borges
(1899–1986)
Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto) con una oscura pasionaria en la mano, viéndola como nadie la ha visto, aunque la mirara desde el crepúsculo del día hasta el de la noche, toda una vida entera. Lo recuerdo, la cara taciturna y aindiada y singularmente remota, detrás del cigarrillo. Recuerdo (creo) sus manos afiladas de trenzador. Recuerdo cerca de esas manos un mate, con las armas de la Banda Oriental; recuerdo en la ventana de la casa una estera amarilla, con un vago paisaje lacustre. Recuerdo claramente su voz; la voz pausada, resentida y nasal del orillero antiguo, sin los silbidos italianos de ahora. Más de tres veces no lo vi; la última, en 1887... Me parece muy feliz el proyecto de que todos aquellos que lo trataron escriban sobre él; mi testimonio será acaso el más breve y sin duda el más pobre, pero no el menos imparcial del volumen que editarán ustedes. Mi deplorable condición de argentino me impedirá incurrir en el ditirambo —género obligatorio en el Uruguay, cuando el tema es un uruguayo. Literato, cajetilla, porteño: Funes no dijo esas injuriosas palabras, pero de un modo suficiente me consta que yo representaba para él esas desventuras. Pedro Leandro Ipuche ha escrito que Funes era un precursor de los superhombres; “Un Zarathustra cimarrón y vernáculo”; no lo discuto, pero no hay que olvidar que era también un compadrito de Fray Bentos, con ciertas incurables limitaciones.
Mi primer recuerdo de Funes es muy perspicuo. Lo veo en un atardecer de marzo o febrero del año ochenta y cuatro. Mi padre, ese año, me había llevado a veranear a Fray Bentos. Yo volvía con mi primo Bernardo Haedo de la estancia de San Francisco. Volvíamos cantando, a caballo, y ésa no era la única circunstancia de mi felicidad. Después de un día bochornoso, una enorme tormenta color pizarra había escondido el cielo. La alentaba el viento del Sur, ya se enloquecían los árboles; yo tenía el temor (la esperanza) de que nos sorprendiera en un descampado el agua elemental. Corrimos una especie de carrera con la tormenta. Entramos en un callejón que se ahondaba entre dos veredas altísimas de ladrillo. Había oscurecido de golpe; oí rápidos y casi secretos pasos en lo alto; alcé los ojos y .vi un muchacho que corría por la estrecha y rota vereda como por una estrecha y rota pared. Recuerdo la bombacha, las alpargatas, recuerdo el cigarrillo en el duro rostro, contra el nubarrón ya sin límites. Bernardo le gritó imprevisiblemente: ¿Qué horas son, Ireneo? Sin consultar el cielo, sin detenerse, el otro respondió: Faltan cuatro mínutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco. La voz era aguda, burlona.
Yo soy tan distraído que el diálogo que acabo de referir no me hubiera llamado la atención si no lo hubiera recalcado mi primo, a quien estimulaban (creo) cierto orgullo local, y el deseo de mostrarse indiferente a la réplica tripartita del otro.
Me dijo que el muchacho del callejón era un tal Ireneo Funes, mentado por algunas rarezas como la de no darse con nadie y la de saber siempre la hora, como un reloj. Agregó que era hijo de una planchadora del pueblo, María Clementina Funes, y que algunos decían que su padre era un médico del saladero, un inglés O'Connor, y otros un domador o rastreador del departamento del Salto. Vivía con su madre, a la vuelta de la quinta de los Laureles.
Los años ochenta y cinco y ochenta y seis veraneamos en la ciudad de Montevideo. El ochenta y siete volví a Fray Bentos. Pregunté, como es natural, por todos los conocidos y, finalmente, por el “cronométrico Funes”. Me contestaron que lo había volteado un redomón en la estancia de San Francisco, y que había quedado tullido, sin esperanza. Recuerdo la impresión de incómoda magia que la noticia me produjo: la única vez que yo lo vi, veníamos a caballo de San Francisco y él andaba en un lugar alto; el hecho, en boca de mi primo Bernardo, tenía mucho de sueño elaborado con elementos anteriores. Me dijeron que no se movía del catre, puestos los ojos en.la higuera del fondo o en una telaraña. En los atardeceres, permitía que lo sacaran a la ventana. Llevaba la soberbia hasta el punto de simular que era benéfico el golpe que lo había fulminado... Dos veces lo vi atrás de la reja, que burdamente recalcaba su condición de eterno prisionero: una, inmóvil, con los ojos cerrados; otra, inmóvil también, absorto en la contemplación de un oloroso gajo de santonina.
No sin alguna vanagloria yo había iniciado en aquel tiempo el estudio metódico del latin. Mi valija incluía el De viris illustribus de Lhomond, el Thesaurus de Quicherat, los comentarios de Julio César y un volumen impar de la Naturalis historia de Plinio, que excedía (y sigue excediendo) mis módicas virtudes de latinista. Todo se propala en un pueblo chico; Ireneo, en su rancho de las orillas, no tardó en enterarse del arribo de esos libros anómalos. Me dirigió una carta florida y ceremoniosa, en la que recordaba nuestro encuentro, desdichadamente fugaz, “del día siete de febrero del año ochenta y cuatro”, ponderaba los gloriosos servicios que don Gregorio Haedo, mi tío, finado ese mismo año, “había prestado a las dos patrias en la valerosa jornada de Ituzaingó”, y me solicitaba el préstamo de cualquiera de los volúmenes, acompañado de un diccionario “para la buena inteligencia del texto original, porque todavía ignoro el latín”. Prometía devolverlos en buen estado, casi inmediatamente. La letra era perfecta, muy perfilada; la ortografía, del tipo que Andrés Bello preconizó: i por y, j por g. Al principio, temí naturalmente una broma. Mis primos me aseguraron que no, que eran cosas de Ireneo. No supe si atribuir a descaro, a ignorancia o a estupidez la idea de que el arduo latín no requería más instrumento que un diccionario; para desengañarlo con plenitud le mandé el Gradus ad Parnassum de Quicherat. y la obra de Plinio:
El catorce de febrero me telegrafiaron de Buenos Aires que volviera inmediatamente, porque mi padre no estaba “nada bien”. Dios me perdone; el prestigio de ser el destinatario de un telegrama urgente, el deseo de comunicar a todo Fray Bentos la contradicción entre la forma negativa de la noticia y el perentorio adverbio, la tentación de dramatizar mi dolor, fingiendo un viril estoicismo, tal vez me distrajeron de toda posibilidad de dolor. Al hacer la valija, noté que me faltaban el Gradus y el primer tomo de la Naturalis historia. El “Saturno” zarpaba al día siguiente, por la mañana; esa noche, después de cenar, me encaminé a casa de Funes. Me asombró que la noche fuera no menos pesada que el día.
En el decente rancho, la madre de Funes me recibió. Me dijo que Ireneo estaba en la pieza del fondo y que no me extrañara encontrarla a oscuras, porque Ireneo sabía pasarse las horas muertas sin encender la vela. Atravesé el patio de baldosa, el corredorcito; llegué al segundo patio. Había una parra; la oscuridad pudo parecerme total. Oí de pronto la alta y burlona voz de Ireneo. Esa voz hablaba en latín; esa voz (que venía de la tiniebla) articulaba con moroso deleite un discurso o plegaria o incantación. Resonaron las sílabas romanas en el patio de tierra; mi temor las creía indescifrables, interminables; después, en el enorme diálogo de esa noche, supe que formaban el primer párrafo del vigésimocuarto capítulo del libro séptimo de la Naturalis historia. La materia de ese capítulo es la memoria; las palabras últimas fueron ut nihil non usdem verbis redderetur auditum.
Sin el menor cambio de voz, Ireneo me dijo que pasara. Estaba en el catre, fumando. Me parece que no le vi la cara hasta el alba; creo rememorar el ascua momentánea del cigarrillo. La pieza olía vagamente a humedad. Me senté; repetí la historia del telegrama y de la enfermedad de mi padre. Arribo, ahora, al más dificil punto de mi relato. Este (bueno es que ya lo sepa el lector) no tiene otro argumento que ese diálogo de hace ya medio siglo. No trataré de reproducir sus palabras, irrecuperables ahora. Prefiero resumir con veracidad las muchas cosas que me dijo Ireneo. El estilo indirecto es remoto y débil; yo sé que sacrifico la eficacia de mi relato; que mis lectores se imaginen los entrecortados períodos que me abrumaron esa noche.
Ireneo empezó por enumerar, en latín y español, los casos de memoria prodigiosa registrados por la Naturalis historia: Ciro, rey de los persas, que sabía llamar por su nombre a todos los soldados de sus ejércitos; Mitrídates Eupator, que administraba la justicia en los 22 idiomas de su imperio; Simónides, inventor de la mnemotecnia; Metrodoro, que profesaba el arte de repetir con fidelidad lo escuchado una sola vez. Con evidente buena fe se maravilló de que tales casos maravillaran. Me dijo que antes de esa tarde lluviosa en que lo volteó el azulejo, él había sido lo que son todos los cristianos: un ciego, un sordo, un abombado, un desmemoriado. (Traté de recordarle su percepción exacta del tiempo, su memoria de nombres propios; no me hizo caso.) Diecinueve años había vivido como quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales. Poco después averiguó que estaba tullido. El hecho apenas le interesó. Razonó (sintió) que la inmovilidad era un precio mínimo. Ahora su percepción y su memoria eran infalibles.
Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etc. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entresueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Y también: Mis sueños son como 1a vigilia de ustedes. Y también, hacia el alba: Mi memoría, señor, es como vacíadero de basuras. Una circunferencia en un pizarrón, un triángulo rectángulo, un rombo, son formas que podemos intuir plenamente; lo mismo le pasaba a Ireneo con las aborrascadas crines de un potro, con una punta de ganado en una cuchilla, con el fuego cambiante y con la innumerable ceniza, con las muchas caras de un muerto en un largo velorio. No sé cuántas estrellas veía en el cielo.
Esas cosas me dijo; ni entonces ni después las he puesto en duda. En aquel tiempo no había cinematógrafos ni fonógrafos; es, sin embargo, inverosímil y hasta increíble que nadie hiciera un experimento con Funes. Lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable; tal vez todos sabemos profundamente que somos in—mortales y que tarde o temprano, todo hombre hará todas las cosas y sabrá todo.
La voz de Funes, desde la oscuridad, seguía hablando..
Me dijo que hacia 1886 había discurrido un sistema original de numeración y que en muy pocos días había rebasado el veinticuatro mil. No lo había escrito, porque lo pensado una sola vez ya no podía borrársele. Su primer estímulo, creo, fue el desagrado de que los treinta y tres orientales requirieran dos signos y tres palabras, en lugar de una sola palabra y un solo signo. Aplicó luego ese disparatado principio a los otros números. En lugar de siete mil trece, decía (por ejemplo) Máximo Pérez; en lugar de siete mil catorce, El Ferrocarril; otros números eran Luis Melián Lafinur, Olimar, azufre, los bastos, la ballena, gas, 1a caldera, Napoleón, Agustín vedia. En lugar de quinientos, decía nueve. Cada palabra tenía un signo particular, una especie marca; las últimas muy complicadas... Yo traté explicarle que esa rapsodia de voces inconexas era precisamente lo contrario sistema numeración. Le dije decir 365 tres centenas, seis decenas, cinco unidades; análisis no existe en los “números” El Negro Timoteo o manta de carne. Funes no me entendió o no quiso entenderme.
Locke, siglo XVII, postuló (y reprobó) idioma imposible en el que cada cosa individual, cada piedra, cada pájaro y cada rama tuviera nombre propio; Funes proyectó alguna vez un idioma análogo, pero lo desechó por parecerle demasiado general, demasiado ambiguo. En efecto, Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras. Lo disuadieron dos consideraciones: la conciencia de que la tarea era interminable, la conciencia de que era inútil. Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar todos los recuerdos de la niñez.
Los dos proyectos que he indicado (un vocabulario infinito para serie natural de los números, un inútil catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo) son insensatos, pero revelan cierta balbuciente grandeza. Nos dejan vislumbrar o inferir el vertiginoso mundo de Funes. Éste, no lo olvidemos, era casi incapaz de ideas generales, platónicas. No sólo le costaba comprender que el símbolo genérico perro abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma; le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente). Su propia cara en el espejo, sus propias manos, lo sorprendían cada vez. Refiere Swift que el emperador de Lilliput discernía el movimiento del minutero; Funes discernía continuamente los tranquilos avances de la corrupción, de las caries, de la fatiga. Notaba los progresos de la muerte, de la humedad. Era el solitario y lúcido espectador de un mundo multiforme, instantáneo y casi intolerablemente preciso. Babilonia, Londres y Nueva York han abrumado con feroz esplendor la imaginación de los hombres; nadie, en sus torres populosas o en sus avenidas urgentes, ha sentido el calor y la presión de una realidad tan infatigable como la que día y noche convergía sobre el infeliz Ireneo, en su pobre arrabal sudamericano. Le era muy difícil dormir. Dormir es distraerse del mundo; Funes, de espaldas en el catre, en la sombra, se figuraba cada grieta y cada moldura de las casas precisas que lo rodeaban. (Repito que el menos importante de sus recuerdos era más minucios y más vivo que nuestra percepción de un goce físico o de un tormento físico.) Hacia el Este, en un trecho no amanzanado, había casas nuevas, desconocidas. Funes las imaginaba negras, compactas, hechas de tiniebla homogénea; en esa dirección volvía la cara para dormir. También solía imaginarse en el fondo del río, mecido y anulado por la corriente.
Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.
La recelosa claridad de la madrugada entró por el patio de tierra.
Entonces vi la cara de la voz que toda la noche había hablado. Ireneo tenía diecinueve años; había nacido en 1868; me pareció monumental como el bronce, más antiguo que Egipto, anterior a las profecías y a las pirámides. Pensé que cada una de mis palabras (que cada uno de mis gestos) perduraría en su implacable memoria; me entorpeció el temor de multiplicar ademanes inútiles.
Ireneo Funes murió en 1889, de una congestión pulmonar.
1942
El 24 de agosto de 1899, a los ocho meses de gestación, nace en Buenos Aires Jorge Luis Borges en casa de Isidoro Acevedo, su abuelo paterno. Es bilingüe desde su infancia y aprenderá a leer en inglés antes que en castellano por influencia de su abuela materna de origen inglés.
Georgie, como es llamado en casa, tenía apenas seis años cuando dijo a su padre que quería ser escritor. A los siete años escribe en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, La visera fatal, inspirado en un episodio del Quijote; a los nueve traduce del inglés "El príncipe feliz" de Oscar Wilde.
En 1914, y debido a su ceguera casi total, el padre se jubila y decide pasar una temporada con la familia en Europa. Debido a la guerra, se instalan en Ginebra donde Gerorgie escribirá algunos poemas en francés mientras estudia el bachillerato (1914-1918). Su primera publicación registrada es una reseña de tres libros españoles escrita en francés para ser publicada en un periódico ginebrino. Pronto empezará a publicar poemas y manifiestos en la prensa literaria de España, donde reside desde 1919 hasta 1921, año en que los Borges regresan a Buenos Aires. El joven poeta redescubre su ciudad natal, sobre todo los suburbios del Sur, poblados de compadritos. Empieza a escribir poemas sobre este descubrimiento(1), publicando su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires (1923). Instalado definitivamente en su ciudad natal a partir de 1924, publicará algunas revistas literarias y con dos libros más, Luna de enfrente e Inquisiciones, establecerá ya en 1925 su reputación de jefe de la más joven vanguardia.
En los treinta años siguientes, Georgie se transforma en Borges; es decir: en uno de los más brillantes y más polémicos escritores de nuestra América. Cansado del ultraísmo (escuela experimental de poesía que se desarrolló a partir del cubismo y futurismo) que él mismo había traído de España, intenta fundar un nuevo tipo de regionalismo, enraizado en una perspectiva metafísica de la realidad. Escribe cuentos y poemas sobre el suburbio porteño, sobre el tango, sobre fatales peleas de cuchillo ("Hombre de la esquina rosada" (2),"El Puñal"(3)). Pronto se cansará también de este ismo y empezará a especular por escrito sobre la narrativa fantástica o mágica, hasta punto de producir durante dos décadas, 1930-1950, algunas de las más extraordinarias ficciones de este siglo (4) (Historia universal de la infamia,1935; Ficciones, 1935-1944; El Aleph, 1949; entre otros).
En 1961 comparte con Samuel Beckett el Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores, y que será el comienzo de su reputación en todo el mundo occidental. Recibirá luego el título de Commendatore por el gobierno italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes por el gobierno francés, la Insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico y el Premio Cervantes, entre otros numerosísimos premios y títulos.
Una encuesta mundial publicada en 1970 por el Corriere della Sera revela que Borges obtiene allí más votos como candidato al Premio Nobel que Solzhenitsyn, a quien la Academia Sueca distinguirá ese año.
El 27 de Marzo de 1983 publica en el diario La Nación de Buenos Aires el relato "Agosto 25, 1983", en que profetiza su suicidio para esa fecha exacta. Preguntado tiempo más tarde sobre por qué no se había suicidado en la fecha anunciada, contesta lisamente: "Por cobardía". Ese mismo año la Academia sueca otorga el Premio Nobel a William Golding; uno de los académicos denuncia la mediocridad de la elección. Todos siguen preguntándose por qué Borges es sistemáticamente soslayado. El premio a Golding parece dar la razón a los que dudan de que los académicos suecos sepan realmente leer.
Jorge Luis Borges murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.
(adaptado del libro "Ficcionario" de Emir Rodríguez Monega)
Lo importante no es tener un coterraneo sino merecerlo.
Asi pasa con Gardel,que se escucha tan poco aqui...radio Clarin y alguna otra fugaz.
Debemos confesar que los argentinos se lo merecen.
Pasa con Borges.
A quien la gente lee poco y deberia leer mucho mas para no confundirse
En especial ese cuento Funes lo interpretan en forma subjetiva muchos uruguayos:
"Mi primer recuerdo de Funes es muy perspicuo. Lo veo en un atardecer de marzo o febrero del año ochenta y cuatro. Mi padre, ese año, me había llevado a veranear a Fray Bentos
**Mi deplorable condición de argentino me impedirá incurrir en el ditirambo —género obligatorio en el Uruguay, cuando el tema es un uruguayo. Literato, cajetilla, porteño:
**
¿Qué horas son, Ireneo? Sin consultar el cielo, sin detenerse, el otro respondió: Faltan cuatro mínutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco Berro. La voz era aguda, burlona.
******
Los años ochenta y cinco y ochenta y seis veraneamos en la ciudad de Montevideo. El ochenta y siete volví a Fray Bentos
*****
ponderaba los gloriosos servicios que don Gregorio Haedo, mi tío, finado ese mismo año, “había prestado a las dos patrias en la valerosa jornada de Ituzaingó”,
********
el deseo de comunicar a todo Fray Bentos la contradicción entre la forma negativa de la noticia y el perentorio adverbio, la tentación de dramatizar mi dolor
****"
Es una obra literaria ,debe juzgarse asi,no como historia.
Viva el genio de Borges.
Mto Amilcar Legazcue
(en El Pais Celeste y Blanco)
****************************
Funes El Memorioso
(Artificios, 1944;
Ficciones, 1944)
Jorge Luis Borges
(1899–1986)
Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto) con una oscura pasionaria en la mano, viéndola como nadie la ha visto, aunque la mirara desde el crepúsculo del día hasta el de la noche, toda una vida entera. Lo recuerdo, la cara taciturna y aindiada y singularmente remota, detrás del cigarrillo. Recuerdo (creo) sus manos afiladas de trenzador. Recuerdo cerca de esas manos un mate, con las armas de la Banda Oriental; recuerdo en la ventana de la casa una estera amarilla, con un vago paisaje lacustre. Recuerdo claramente su voz; la voz pausada, resentida y nasal del orillero antiguo, sin los silbidos italianos de ahora. Más de tres veces no lo vi; la última, en 1887... Me parece muy feliz el proyecto de que todos aquellos que lo trataron escriban sobre él; mi testimonio será acaso el más breve y sin duda el más pobre, pero no el menos imparcial del volumen que editarán ustedes. Mi deplorable condición de argentino me impedirá incurrir en el ditirambo —género obligatorio en el Uruguay, cuando el tema es un uruguayo. Literato, cajetilla, porteño: Funes no dijo esas injuriosas palabras, pero de un modo suficiente me consta que yo representaba para él esas desventuras. Pedro Leandro Ipuche ha escrito que Funes era un precursor de los superhombres; “Un Zarathustra cimarrón y vernáculo”; no lo discuto, pero no hay que olvidar que era también un compadrito de Fray Bentos, con ciertas incurables limitaciones.
Mi primer recuerdo de Funes es muy perspicuo. Lo veo en un atardecer de marzo o febrero del año ochenta y cuatro. Mi padre, ese año, me había llevado a veranear a Fray Bentos. Yo volvía con mi primo Bernardo Haedo de la estancia de San Francisco. Volvíamos cantando, a caballo, y ésa no era la única circunstancia de mi felicidad. Después de un día bochornoso, una enorme tormenta color pizarra había escondido el cielo. La alentaba el viento del Sur, ya se enloquecían los árboles; yo tenía el temor (la esperanza) de que nos sorprendiera en un descampado el agua elemental. Corrimos una especie de carrera con la tormenta. Entramos en un callejón que se ahondaba entre dos veredas altísimas de ladrillo. Había oscurecido de golpe; oí rápidos y casi secretos pasos en lo alto; alcé los ojos y .vi un muchacho que corría por la estrecha y rota vereda como por una estrecha y rota pared. Recuerdo la bombacha, las alpargatas, recuerdo el cigarrillo en el duro rostro, contra el nubarrón ya sin límites. Bernardo le gritó imprevisiblemente: ¿Qué horas son, Ireneo? Sin consultar el cielo, sin detenerse, el otro respondió: Faltan cuatro mínutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco. La voz era aguda, burlona.
Yo soy tan distraído que el diálogo que acabo de referir no me hubiera llamado la atención si no lo hubiera recalcado mi primo, a quien estimulaban (creo) cierto orgullo local, y el deseo de mostrarse indiferente a la réplica tripartita del otro.
Me dijo que el muchacho del callejón era un tal Ireneo Funes, mentado por algunas rarezas como la de no darse con nadie y la de saber siempre la hora, como un reloj. Agregó que era hijo de una planchadora del pueblo, María Clementina Funes, y que algunos decían que su padre era un médico del saladero, un inglés O'Connor, y otros un domador o rastreador del departamento del Salto. Vivía con su madre, a la vuelta de la quinta de los Laureles.
Los años ochenta y cinco y ochenta y seis veraneamos en la ciudad de Montevideo. El ochenta y siete volví a Fray Bentos. Pregunté, como es natural, por todos los conocidos y, finalmente, por el “cronométrico Funes”. Me contestaron que lo había volteado un redomón en la estancia de San Francisco, y que había quedado tullido, sin esperanza. Recuerdo la impresión de incómoda magia que la noticia me produjo: la única vez que yo lo vi, veníamos a caballo de San Francisco y él andaba en un lugar alto; el hecho, en boca de mi primo Bernardo, tenía mucho de sueño elaborado con elementos anteriores. Me dijeron que no se movía del catre, puestos los ojos en.la higuera del fondo o en una telaraña. En los atardeceres, permitía que lo sacaran a la ventana. Llevaba la soberbia hasta el punto de simular que era benéfico el golpe que lo había fulminado... Dos veces lo vi atrás de la reja, que burdamente recalcaba su condición de eterno prisionero: una, inmóvil, con los ojos cerrados; otra, inmóvil también, absorto en la contemplación de un oloroso gajo de santonina.
No sin alguna vanagloria yo había iniciado en aquel tiempo el estudio metódico del latin. Mi valija incluía el De viris illustribus de Lhomond, el Thesaurus de Quicherat, los comentarios de Julio César y un volumen impar de la Naturalis historia de Plinio, que excedía (y sigue excediendo) mis módicas virtudes de latinista. Todo se propala en un pueblo chico; Ireneo, en su rancho de las orillas, no tardó en enterarse del arribo de esos libros anómalos. Me dirigió una carta florida y ceremoniosa, en la que recordaba nuestro encuentro, desdichadamente fugaz, “del día siete de febrero del año ochenta y cuatro”, ponderaba los gloriosos servicios que don Gregorio Haedo, mi tío, finado ese mismo año, “había prestado a las dos patrias en la valerosa jornada de Ituzaingó”, y me solicitaba el préstamo de cualquiera de los volúmenes, acompañado de un diccionario “para la buena inteligencia del texto original, porque todavía ignoro el latín”. Prometía devolverlos en buen estado, casi inmediatamente. La letra era perfecta, muy perfilada; la ortografía, del tipo que Andrés Bello preconizó: i por y, j por g. Al principio, temí naturalmente una broma. Mis primos me aseguraron que no, que eran cosas de Ireneo. No supe si atribuir a descaro, a ignorancia o a estupidez la idea de que el arduo latín no requería más instrumento que un diccionario; para desengañarlo con plenitud le mandé el Gradus ad Parnassum de Quicherat. y la obra de Plinio:
El catorce de febrero me telegrafiaron de Buenos Aires que volviera inmediatamente, porque mi padre no estaba “nada bien”. Dios me perdone; el prestigio de ser el destinatario de un telegrama urgente, el deseo de comunicar a todo Fray Bentos la contradicción entre la forma negativa de la noticia y el perentorio adverbio, la tentación de dramatizar mi dolor, fingiendo un viril estoicismo, tal vez me distrajeron de toda posibilidad de dolor. Al hacer la valija, noté que me faltaban el Gradus y el primer tomo de la Naturalis historia. El “Saturno” zarpaba al día siguiente, por la mañana; esa noche, después de cenar, me encaminé a casa de Funes. Me asombró que la noche fuera no menos pesada que el día.
En el decente rancho, la madre de Funes me recibió. Me dijo que Ireneo estaba en la pieza del fondo y que no me extrañara encontrarla a oscuras, porque Ireneo sabía pasarse las horas muertas sin encender la vela. Atravesé el patio de baldosa, el corredorcito; llegué al segundo patio. Había una parra; la oscuridad pudo parecerme total. Oí de pronto la alta y burlona voz de Ireneo. Esa voz hablaba en latín; esa voz (que venía de la tiniebla) articulaba con moroso deleite un discurso o plegaria o incantación. Resonaron las sílabas romanas en el patio de tierra; mi temor las creía indescifrables, interminables; después, en el enorme diálogo de esa noche, supe que formaban el primer párrafo del vigésimocuarto capítulo del libro séptimo de la Naturalis historia. La materia de ese capítulo es la memoria; las palabras últimas fueron ut nihil non usdem verbis redderetur auditum.
Sin el menor cambio de voz, Ireneo me dijo que pasara. Estaba en el catre, fumando. Me parece que no le vi la cara hasta el alba; creo rememorar el ascua momentánea del cigarrillo. La pieza olía vagamente a humedad. Me senté; repetí la historia del telegrama y de la enfermedad de mi padre. Arribo, ahora, al más dificil punto de mi relato. Este (bueno es que ya lo sepa el lector) no tiene otro argumento que ese diálogo de hace ya medio siglo. No trataré de reproducir sus palabras, irrecuperables ahora. Prefiero resumir con veracidad las muchas cosas que me dijo Ireneo. El estilo indirecto es remoto y débil; yo sé que sacrifico la eficacia de mi relato; que mis lectores se imaginen los entrecortados períodos que me abrumaron esa noche.
Ireneo empezó por enumerar, en latín y español, los casos de memoria prodigiosa registrados por la Naturalis historia: Ciro, rey de los persas, que sabía llamar por su nombre a todos los soldados de sus ejércitos; Mitrídates Eupator, que administraba la justicia en los 22 idiomas de su imperio; Simónides, inventor de la mnemotecnia; Metrodoro, que profesaba el arte de repetir con fidelidad lo escuchado una sola vez. Con evidente buena fe se maravilló de que tales casos maravillaran. Me dijo que antes de esa tarde lluviosa en que lo volteó el azulejo, él había sido lo que son todos los cristianos: un ciego, un sordo, un abombado, un desmemoriado. (Traté de recordarle su percepción exacta del tiempo, su memoria de nombres propios; no me hizo caso.) Diecinueve años había vivido como quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales. Poco después averiguó que estaba tullido. El hecho apenas le interesó. Razonó (sintió) que la inmovilidad era un precio mínimo. Ahora su percepción y su memoria eran infalibles.
Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etc. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entresueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Y también: Mis sueños son como 1a vigilia de ustedes. Y también, hacia el alba: Mi memoría, señor, es como vacíadero de basuras. Una circunferencia en un pizarrón, un triángulo rectángulo, un rombo, son formas que podemos intuir plenamente; lo mismo le pasaba a Ireneo con las aborrascadas crines de un potro, con una punta de ganado en una cuchilla, con el fuego cambiante y con la innumerable ceniza, con las muchas caras de un muerto en un largo velorio. No sé cuántas estrellas veía en el cielo.
Esas cosas me dijo; ni entonces ni después las he puesto en duda. En aquel tiempo no había cinematógrafos ni fonógrafos; es, sin embargo, inverosímil y hasta increíble que nadie hiciera un experimento con Funes. Lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable; tal vez todos sabemos profundamente que somos in—mortales y que tarde o temprano, todo hombre hará todas las cosas y sabrá todo.
La voz de Funes, desde la oscuridad, seguía hablando..
Me dijo que hacia 1886 había discurrido un sistema original de numeración y que en muy pocos días había rebasado el veinticuatro mil. No lo había escrito, porque lo pensado una sola vez ya no podía borrársele. Su primer estímulo, creo, fue el desagrado de que los treinta y tres orientales requirieran dos signos y tres palabras, en lugar de una sola palabra y un solo signo. Aplicó luego ese disparatado principio a los otros números. En lugar de siete mil trece, decía (por ejemplo) Máximo Pérez; en lugar de siete mil catorce, El Ferrocarril; otros números eran Luis Melián Lafinur, Olimar, azufre, los bastos, la ballena, gas, 1a caldera, Napoleón, Agustín vedia. En lugar de quinientos, decía nueve. Cada palabra tenía un signo particular, una especie marca; las últimas muy complicadas... Yo traté explicarle que esa rapsodia de voces inconexas era precisamente lo contrario sistema numeración. Le dije decir 365 tres centenas, seis decenas, cinco unidades; análisis no existe en los “números” El Negro Timoteo o manta de carne. Funes no me entendió o no quiso entenderme.
Locke, siglo XVII, postuló (y reprobó) idioma imposible en el que cada cosa individual, cada piedra, cada pájaro y cada rama tuviera nombre propio; Funes proyectó alguna vez un idioma análogo, pero lo desechó por parecerle demasiado general, demasiado ambiguo. En efecto, Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras. Lo disuadieron dos consideraciones: la conciencia de que la tarea era interminable, la conciencia de que era inútil. Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar todos los recuerdos de la niñez.
Los dos proyectos que he indicado (un vocabulario infinito para serie natural de los números, un inútil catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo) son insensatos, pero revelan cierta balbuciente grandeza. Nos dejan vislumbrar o inferir el vertiginoso mundo de Funes. Éste, no lo olvidemos, era casi incapaz de ideas generales, platónicas. No sólo le costaba comprender que el símbolo genérico perro abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma; le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente). Su propia cara en el espejo, sus propias manos, lo sorprendían cada vez. Refiere Swift que el emperador de Lilliput discernía el movimiento del minutero; Funes discernía continuamente los tranquilos avances de la corrupción, de las caries, de la fatiga. Notaba los progresos de la muerte, de la humedad. Era el solitario y lúcido espectador de un mundo multiforme, instantáneo y casi intolerablemente preciso. Babilonia, Londres y Nueva York han abrumado con feroz esplendor la imaginación de los hombres; nadie, en sus torres populosas o en sus avenidas urgentes, ha sentido el calor y la presión de una realidad tan infatigable como la que día y noche convergía sobre el infeliz Ireneo, en su pobre arrabal sudamericano. Le era muy difícil dormir. Dormir es distraerse del mundo; Funes, de espaldas en el catre, en la sombra, se figuraba cada grieta y cada moldura de las casas precisas que lo rodeaban. (Repito que el menos importante de sus recuerdos era más minucios y más vivo que nuestra percepción de un goce físico o de un tormento físico.) Hacia el Este, en un trecho no amanzanado, había casas nuevas, desconocidas. Funes las imaginaba negras, compactas, hechas de tiniebla homogénea; en esa dirección volvía la cara para dormir. También solía imaginarse en el fondo del río, mecido y anulado por la corriente.
Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.
La recelosa claridad de la madrugada entró por el patio de tierra.
Entonces vi la cara de la voz que toda la noche había hablado. Ireneo tenía diecinueve años; había nacido en 1868; me pareció monumental como el bronce, más antiguo que Egipto, anterior a las profecías y a las pirámides. Pensé que cada una de mis palabras (que cada uno de mis gestos) perduraría en su implacable memoria; me entorpeció el temor de multiplicar ademanes inútiles.
Ireneo Funes murió en 1889, de una congestión pulmonar.
1942
El 24 de agosto de 1899, a los ocho meses de gestación, nace en Buenos Aires Jorge Luis Borges en casa de Isidoro Acevedo, su abuelo paterno. Es bilingüe desde su infancia y aprenderá a leer en inglés antes que en castellano por influencia de su abuela materna de origen inglés.
Georgie, como es llamado en casa, tenía apenas seis años cuando dijo a su padre que quería ser escritor. A los siete años escribe en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, La visera fatal, inspirado en un episodio del Quijote; a los nueve traduce del inglés "El príncipe feliz" de Oscar Wilde.
En 1914, y debido a su ceguera casi total, el padre se jubila y decide pasar una temporada con la familia en Europa. Debido a la guerra, se instalan en Ginebra donde Gerorgie escribirá algunos poemas en francés mientras estudia el bachillerato (1914-1918). Su primera publicación registrada es una reseña de tres libros españoles escrita en francés para ser publicada en un periódico ginebrino. Pronto empezará a publicar poemas y manifiestos en la prensa literaria de España, donde reside desde 1919 hasta 1921, año en que los Borges regresan a Buenos Aires. El joven poeta redescubre su ciudad natal, sobre todo los suburbios del Sur, poblados de compadritos. Empieza a escribir poemas sobre este descubrimiento(1), publicando su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires (1923). Instalado definitivamente en su ciudad natal a partir de 1924, publicará algunas revistas literarias y con dos libros más, Luna de enfrente e Inquisiciones, establecerá ya en 1925 su reputación de jefe de la más joven vanguardia.
En los treinta años siguientes, Georgie se transforma en Borges; es decir: en uno de los más brillantes y más polémicos escritores de nuestra América. Cansado del ultraísmo (escuela experimental de poesía que se desarrolló a partir del cubismo y futurismo) que él mismo había traído de España, intenta fundar un nuevo tipo de regionalismo, enraizado en una perspectiva metafísica de la realidad. Escribe cuentos y poemas sobre el suburbio porteño, sobre el tango, sobre fatales peleas de cuchillo ("Hombre de la esquina rosada" (2),"El Puñal"(3)). Pronto se cansará también de este ismo y empezará a especular por escrito sobre la narrativa fantástica o mágica, hasta punto de producir durante dos décadas, 1930-1950, algunas de las más extraordinarias ficciones de este siglo (4) (Historia universal de la infamia,1935; Ficciones, 1935-1944; El Aleph, 1949; entre otros).
En 1961 comparte con Samuel Beckett el Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores, y que será el comienzo de su reputación en todo el mundo occidental. Recibirá luego el título de Commendatore por el gobierno italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes por el gobierno francés, la Insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico y el Premio Cervantes, entre otros numerosísimos premios y títulos.
Una encuesta mundial publicada en 1970 por el Corriere della Sera revela que Borges obtiene allí más votos como candidato al Premio Nobel que Solzhenitsyn, a quien la Academia Sueca distinguirá ese año.
El 27 de Marzo de 1983 publica en el diario La Nación de Buenos Aires el relato "Agosto 25, 1983", en que profetiza su suicidio para esa fecha exacta. Preguntado tiempo más tarde sobre por qué no se había suicidado en la fecha anunciada, contesta lisamente: "Por cobardía". Ese mismo año la Academia sueca otorga el Premio Nobel a William Golding; uno de los académicos denuncia la mediocridad de la elección. Todos siguen preguntándose por qué Borges es sistemáticamente soslayado. El premio a Golding parece dar la razón a los que dudan de que los académicos suecos sepan realmente leer.
Jorge Luis Borges murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.
(adaptado del libro "Ficcionario" de Emir Rodríguez Monega)
Subscribe to:
Posts (Atom)